6 Paquetes de Café en grano Marcilla Puro Arábica 400 gr. Sudamérica (Brasil & Colombia)
Pack de 2,4 kg de café en grano Marcilla Puro Arábica Sudamérica
Seis paquetes de cuatrocientos gramos de una mezcla que combina dos orígenes sudamericanos concretos, Brasil y Colombia, en lugar de una procedencia genérica.
Esa pareja es una de las combinaciones más clásicas del sector y responde a que ambos orígenes se complementan bien en lugar de sumar lo mismo.
Brasil aporta cuerpo, dulzor y notas de fruto seco y chocolate, con una acidez baja que da la base sobre la que se construye la mezcla.
Colombia aporta la acidez limpia y luminosa que Brasil no tiene, además de aroma y un final más definido.
El resultado es una taza equilibrada, con suficiente cuerpo para no resultar ligera y suficiente viveza para no resultar plana.
Es cien por cien arábica, sin robusta, lo que da una taza más limpia y aromática a cambio de una crema más fina y un cuerpo menos denso.
Conviene saberlo si se viene de mezclas con robusta, porque la diferencia en la crema se percibe de inmediato y puede interpretarse como un defecto cuando es el resultado esperado.
Es tueste natural, sin azúcares añadidos en el proceso, lo que además de afectar al sabor mantiene el molinillo bastante más limpio que un torrefacto.
El formato de cuatrocientos gramos permite abrir un paquete cada vez y mantener el resto precintado, algo especialmente útil con un consumo doméstico moderado.
Conserva los paquetes cerrados, en lugar fresco, seco y opaco, y muele solo lo que vayas a preparar.
El resultado es una taza equilibrada, con suficiente cuerpo para no resultar ligera y suficiente viveza para no resultar plana, que es lo que se busca en un café de diario.
Es tueste natural, sin azúcares añadidos en el proceso, lo que además de afectar al sabor mantiene el molinillo bastante más limpio que trabajar con una mezcla torrefacta.
Brasil y Colombia: por qué funcionan juntos en el Marcilla Puro Arábica Sudamérica
Componer una mezcla de café no consiste en sumar orígenes buenos sino en combinar perfiles que se complementen. Dos cafés excelentes pero con el mismo carácter dan una mezcla redundante; dos que cubren huecos distintos dan una taza más completa que cualquiera por separado.
La pareja Brasil y Colombia es probablemente la combinación más establecida del sector precisamente porque cumple ese criterio con claridad.
Brasil es el mayor productor mundial y su café se cultiva en altitudes generalmente moderadas, con procesado a menudo natural o semilavado. El resultado es un perfil dulce, achocolatado, con cuerpo y acidez baja. Es una base excelente pero puede resultar plano en solitario.
Colombia aporta exactamente lo que falta ahí. Su café de altura, procesado por vía húmeda, tiene acidez definida, aroma más complejo y un final limpio. En solitario puede parecer ligero; sobre la base brasileña, la completa.
Esa lógica de complementariedad explica por qué muchas mezclas comerciales de gama media parten de esta pareja, y por qué funciona igual de bien en espresso que en cafetera italiana o en filtro.
Sobre la ausencia de robusta, conviene ser preciso con lo que implica. El robusta aporta cuerpo, amargor y sobre todo crema, porque contiene más cantidad de los compuestos que forman esa capa densa en superficie. Sin él, la crema es más fina y menos persistente.
La tradición italiana del espresso incorpora entre un diez y un treinta por ciento de robusta precisamente por eso. Un cien por cien arábica es una propuesta distinta, no una versión mejorada.
Si la crema es un criterio importante, hay margen de mejora sin cambiar de café: una molienda bien ajustada, una dosis correcta de entre siete y nueve gramos y un grupo limpio mejoran bastante la crema de un arábica. Buena parte de las quejas se resuelven revisando esos tres puntos.
En cuanto al formato de cuatrocientos gramos, es intermedio entre el envase doméstico pequeño y el kilo de hostelería. Encaja bien en un consumo de una o dos tazas diarias, donde un kilo abierto tardaría demasiado en consumirse.
Cada paquete rinde alrededor de cincuenta y siete espressos calculando siete gramos por dosis, de modo que el pack completo ronda las trescientas cuarenta tazas.
Los seis paquetes llegan en su embalaje original de fábrica, con lote y fecha de consumo preferente legibles.
Responde igual de bien en espresso que en cafetera italiana o en filtro, que es lo esperable de una mezcla equilibrada no calibrada para un método concreto.