Pack 9 kg Café en Grano Marcilla Gran Aroma Natural | 9 bolsas de 1 kg
Pack de 9 kg de Marcilla Gran Aroma Natural en grano
El Pack 9 kg Café en Grano Marcilla Gran Aroma Natural son nueve bolsas de un kilo del café en grano de tueste natural más extendido en la hostelería española.
Tueste natural significa que el grano se tuesta solo, sin añadir azúcar durante el proceso. Es la diferencia de fondo con el torrefacto, y condiciona tanto el sabor como el mantenimiento del equipo.
En taza da un café limpio, con cuerpo medio, amargor contenido y un final que no deja el fondo quemado característico de las mezclas con torrefacto.
Ese perfil es el que busca un local que quiere subir el nivel de su café sin cambiar el registro al que está acostumbrado su cliente.
La ventaja práctica del natural va más allá del sabor. El azúcar caramelizado del torrefacto se deposita en las muelas del molinillo y se acumula en el grupo, y eso obliga a limpiar con bastante más frecuencia.
Ese coste de mantenimiento no aparece en el precio por kilo, pero se paga en horas de personal y en vida útil de las muelas del molinillo.
Nueve kilos rinden alrededor de mil doscientos ochenta espressos calculando siete gramos por dosis, lo que sitúa el coste por taza en el rango más bajo posible.
Para un bar de volumen medio el pack cubre unas dos semanas. Para uno de volumen alto, poco más de una semana.
Marcilla lleva más de un siglo tostando en España y su Gran Aroma es una de las mezclas más asentadas del canal de hostelería, con el reconocimiento que eso aporta al servir.
El punto de referencia en la extracción es que el espresso se complete entre veinticinco y treinta segundos, con siete a nueve gramos para taza simple. Trabajar por debajo de esa dosis da tazas flojas y ácidas por mucho que se afine la molienda.
Nueve kilos es el formato de quien tiene decidido su café y busca reducir tanto el precio por taza como el número de pedidos al año. No es una compra de prueba sino de reposición.
Mantén las bolsas cerradas, en lugar fresco, seco y sin luz directa, abriendo únicamente la que esté en uso.
Por qué el tueste natural sale más barato de lo que parece: Marcilla Gran Aroma Natural
La comparación entre natural y torrefacto suele hacerse mirando el precio por kilo, y ahí el torrefacto casi siempre gana porque el azúcar cuesta bastante menos que el café. Pero ese cálculo deja fuera dos partidas que existen aunque no aparezcan en la factura.
La primera es el mantenimiento del equipo. El azúcar caramelizado que recubre el grano torrefacto se desprende durante la molienda y se adhiere a las muelas, a la tolva y al conducto de salida. Un molinillo que trabaja con torrefacto necesita limpieza más frecuente y sus muelas se desgastan antes.
La segunda es menos evidente y más importante: la vida útil del propio molinillo. Un juego de muelas es una pieza cara, y acortar su duración por el tipo de café empleado representa un coste real repartido a lo largo de los años.
En un local con volumen alto, esas dos partidas juntas pueden compensar de sobra la diferencia de precio por kilo. Merece la pena hacer el cálculo completo antes de decidir solo por la etiqueta.
Sobre la dosificación, hay un error muy extendido que cuesta dinero: trabajar con dosis cortas para estirar el kilo. Un espresso con cinco o seis gramos en lugar de siete u ocho sale flojo y ácido por mucho que se ajuste la molienda, y el cliente no se queja, simplemente no repite.
La cuenta es sencilla. Bajar de ocho a siete gramos por café aumenta un catorce por ciento las tazas por kilo, lo que a este precio supone ahorrar céntimos por servicio. A cambio se sirve un café peor durante meses.
Como referencia, la extracción debe completarse en una ventana de veinticinco a treinta segundos. Fuera de ese margen hay que actuar sobre el molinillo: apretarlo cuando el café cae demasiado deprisa y aflojarlo cuando apenas gotea. Conviene repasarlo al estrenar cada bolsa.
Ese último punto explica una queja frecuente: que el café parece cambiar sin haber cambiado. Un local costero en agosto y el mismo local en enero no necesitan el mismo ajuste, porque el grano absorbe humedad del aire y se comporta distinto en el molinillo.
Para el almacenaje de nueve kilos, la norma es abrir una bolsa cada vez. El envase incorpora válvula unidireccional que deja salir el dióxido de carbono del tueste sin dejar entrar aire, de modo que las bolsas precintadas conservan el café en buenas condiciones durante todo su periodo de consumo preferente.
Sobre el rendimiento, nueve kilos dan alrededor de mil doscientos ochenta espressos calculando siete gramos por dosis. Frente a cualquier formato porcionado la diferencia de coste por taza es de varias veces, y a eso se suma la mejora que aporta moler en el momento del servicio.
Marcilla lleva más de un siglo tostando en España y su Gran Aroma es una de las mezclas más asentadas del canal de hostelería. En un local que exhibe el envase, ese reconocimiento aporta una expectativa que una marca desconocida tiene que ganarse en la taza.
Las nueve bolsas se envían en el embalaje del tostador, con lote y fecha de consumo preferente impresos en cada una.