Pack 10 kg Café en Grano Estilo Italiano | Brasilia Medalla de Oro

Precio: 208,60 €
(0,17 € taza)
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Pack de 10 kg de café en grano Estilo Italiano de Brasilia Medalla de Oro

El Pack 10 kg Café en Grano Estilo Italiano son diez bolsas de un kilo de una mezcla construida específicamente para el espresso, con la estructura que se busca en una taza corta.

Lo que define al estilo italiano no es el origen del grano sino cómo se tuesta y se mezcla: tueste algo más largo que el nórdico, una parte de robusta para dar crema y cuerpo, y calibración pensada para una extracción a presión de veinticinco o treinta segundos.

Esa orientación tiene consecuencias prácticas. Si preparas espresso con portafiltro o con superautomática, esta mezcla dará el resultado que esperas. Si tu método habitual es el filtro, encontrarás más juego en tuestes más claros.

En taza da cuerpo denso, crema persistente y un final tostado sin acidez destacada. Es el registro que reconoce cualquier cliente español al pedir un café en la barra.

El robusta que incorpora la mezcla es lo que sostiene esa crema. Es la especie que aporta los compuestos responsables de la capa densa en superficie, y por eso las mezclas de bar rara vez prescinden de él.

Diez kilos rinden alrededor de mil cuatrocientos espressos a siete gramos por dosis, cifra que sitúa el coste por taza muy por debajo de cualquier formato porcionado.

Es tueste natural, sin azúcar añadido durante el proceso, lo que además del sabor tiene un efecto directo sobre el mantenimiento del equipo.

Para un bar de volumen medio el pack cubre entre dos y tres semanas, con lo que la conservación no plantea ninguna consideración especial.

El grano permite ajustar la molienda al método y a las condiciones del día, la única variable que el café molido envasado no deja tocar.

Sin esa fracción de robusta la capa superficial queda fina y se desvanece pronto, detalle irrelevante en casa y muy visible en un servicio de barra.

Ese detalle importa en barra porque la taza recorre un trayecto antes de llegar a la mesa. Una crema que se disipa en treinta segundos habrá desaparecido cuando el camarero cruce el local, y el café parecerá mal hecho aunque la extracción fuera correcta.

Para superautomáticas con molinillo integrado conviene revisar el ajuste del propio aparato al cambiar de café. La mayoría viene de fábrica en un punto medio que rara vez es el óptimo para una mezcla concreta.

Conserva las bolsas cerradas, en lugar fresco y seco, abriendo solo la que estés consumiendo.

Disponibilidad del producto: Últimas unidades en stock
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Calibrar la máquina al café en grano Estilo Italiano y mantenerla a punto

En espresso, la molienda funciona como el freno de la extracción. Demasiado gruesa y el agua atraviesa el café sin resistencia: la taza sale en diez segundos, clara y ácida. Demasiado fina y el agua apenas pasa: la bebida gotea y sale oscura y amarga. El punto correcto está en que tarde entre veinticinco y treinta segundos desde que arranca la bomba.

Ese ajuste hay que revisarlo con cada bolsa nueva y también cuando cambie mucho la humedad ambiental. Un local costero en agosto y el mismo local en enero no necesitan la misma molienda, y ese es uno de los motivos por los que el café parece cambiar sin haber cambiado de proveedor.

Hay un error muy extendido en hostelería que cuesta más de lo que ahorra: trabajar con dosis cortas para estirar el kilo. Bajar de ocho a siete gramos por café aumenta un catorce por ciento el número de tazas, lo que en un café de veinte euros el kilo supone unos dos céntimos por servicio. A cambio se sirve un café peor, y el cliente no se queja, simplemente no repite.

Sobre el mantenimiento, esta mezcla de tueste medio-largo libera aceites que se depositan en el grupo, en la ducha y en el portafiltro. Con el tiempo se enrancian y aportan un sabor que se atribuye al café cuando el problema está en la máquina. La limpieza con detergente específico del grupo es la operación que más impacto tiene sobre el sabor y la que más se descuida.

El agua es el otro factor determinante. En zonas de dureza alta la cal reduce la temperatura real de extracción y lo primero que se pierde es la crema, que en un café de este perfil es buena parte del argumento. El deterioro es tan gradual que rara vez se percibe hasta que se corrige con una descalcificación.

Para cafetera italiana esta mezcla también funciona, con matices. Hay que moler más grueso que para espresso, llenar el filtro sin prensar y retirar del fuego en cuanto empiece a salir café con ruido, antes de que se queme la última fracción. Con un tueste de este tipo, pasarse de tiempo se paga en amargor.

En superautomáticas con molinillo integrado conviene revisar el ajuste del propio aparato al cambiar de café. La mayoría viene configurada de fábrica en un punto medio que rara vez es óptimo para una mezcla concreta, y ese ajuste explica bastantes decepciones al estrenar café nuevo.

Sobre el almacenaje de diez kilos, con un consumo de bar no hay nada que vigilar porque el pack se agota en semanas. En consumo más lento, la clave es abrir una bolsa cada vez y cerrarla bien tras cada uso, expulsando el aire antes de sellarla.

Sobre el rendimiento, diez kilos dan alrededor de mil cuatrocientos espressos calculando siete gramos por dosis, lo que en un bar de volumen medio cubre entre dos y tres semanas. Con ese ritmo la conservación no plantea ninguna consideración especial.

Lo que define al estilo italiano no es el origen del grano sino cómo se tuesta y se mezcla: tueste algo más largo que el nórdico, presencia de robusta para dar crema y cuerpo, y calibración pensada para una extracción a presión de veinticinco o treinta segundos.

Las diez bolsas llegan precintadas de fábrica, con lote y fecha de consumo preferente legibles.

  • Marca
  • Referencia
    12477258X10
  • ean13
    7613287430748

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