Pack de 5 Senseo Marcilla café Fuerte Gran Aroma 28 monodosis
Pack de 140 monodosis Senseo Marcilla Gran Aroma fuerte
Conseguir intensidad en un sistema de baja presión es más difícil de lo que parece, y por eso una referencia fuerte tiene aquí más mérito que en un sistema de espresso.
Senseo trabaja sin los quince bares de una cafetera convencional, lo que produce una extracción más suave y una taza más larga por naturaleza.
En esas condiciones, la sensación de fuerza no puede venir de la concentración, así que tiene que venir del propio café: del tueste y de la cantidad.
De ahí que las referencias intensas de este sistema recurran a tuestes más desarrollados y a gramajes por encima de la media del formato.
El resultado es una taza con cuerpo apreciable y amargor presente, sin llegar a la densidad de un espresso pero muy por encima de la referencia suave.
Gran Aroma es la mezcla insignia de Marcilla y la más extendida en hostelería española, con un perfil que resulta familiar a casi cualquier paladar de aquí.
La versión fuerte lleva ese perfil un escalón más allá, hacia el registro que espera quien encuentra flojo el café de casa.
La monodosis es un disco de papel filtro con el café prensado dentro, sin plásticos ni aluminio, que va directo al compost.
La versión fuerte lleva ese perfil un escalón más allá, hacia el registro que espera quien encuentra flojo el café que se hace en casa.
Ciento cuarenta monodosis dan más de dos meses con dos cafés diarios, o casi cinco meses con uno.
Intensidad sin presión: cómo se consigue en el sistema Senseo
La percepción de fuerza en un café depende de tres factores que actúan a la vez: la concentración de sólidos disueltos, el grado de tueste y la cantidad de café empleada.
En un espresso, el primero es el dominante. La presión alta y el volumen mínimo producen una concentración que ningún otro método alcanza, y de ahí su contundencia.
En un sistema de baja presión, esa palanca no está disponible. El agua atraviesa el café con suavidad y produce una taza más larga, así que la concentración será necesariamente menor.
Los otros dos factores son los que quedan. Un tueste más desarrollado aporta más compuestos amargos y más cuerpo por gramo, y una dosis mayor aumenta la materia prima disponible.
Por eso una monodosis de perfil fuerte no es simplemente la misma con otro nombre: suele diferenciarse tanto en el punto de tueste como en el gramaje.
Ese gramaje es, de hecho, la variable más determinante y la que más varía entre marcas dentro de este sistema. Una monodosis con menos café rinde una taza floja por mucho que se ajuste el volumen, porque la cantidad de materia prima es fija.
Es el argumento principal para elegir una marca establecida frente a las opciones más económicas del segmento: el gramaje consistente garantiza que la taza número ciento cuarenta salga igual que la primera.
Sobre la preparación, el factor que más condiciona el resultado es la colocación del disco. Debe quedar centrado y plano en el soporte, con el lado convexo hacia arriba.
Si queda torcido o arrugado, el agua encuentra un camino lateral, atraviesa poco café y la taza sale aguada por mucho que la referencia sea intensa. Es la causa número uno de decepciones con este sistema.
La otra costumbre que mejora la taza es enjuagar el soporte tras cada uso, porque al ser papel filtro siempre queda algo de poso húmedo que si se reseca afecta al sabor de la siguiente.
Las cinco cajas llegan en su embalaje original con lote y fecha de consumo preferente marcados.
El disco de papel filtro tiene además una ventaja de gestión: va directo al compost o a la fracción orgánica, sin plásticos ni aluminio que separar ni posos que vaciar antes de tirarlo.