Manzanilla Pompadour 100 Bolsitas Especial Hosteleria (Envueltas)
Caja de 100 bolsitas de manzanilla Pompadour para hostelería
La manzanilla es, con diferencia, la infusión más pedida en la hostelería española. Por delante del poleo, del té y de cualquier otra hierba, y a menudo la única que un local necesita tener.
Esa posición tiene una explicación clara: es la que se pide cuando alguien busca algo suave después de comer o cuando no quiere café ni alcohol.
La planta es la Matricaria chamomilla, de la familia de las margaritas, y lo que se infusiona son sus flores secas, no las hojas.
De ahí procede su aroma característico, con una nota que muchos describen como a manzana y que da nombre a la planta en castellano.
La infusión sale de color dorado claro, con sabor suave y ligeramente amargo en el fondo, y admite bien tanto el azúcar como el limón.
No contiene cafeína ni teína, así que se puede tomar a cualquier hora sin que interfiera con el descanso, lo que la convierte en la opción natural de la noche.
Su uso tradicional después de las comidas está muy extendido, aunque conviene ser prudente con las afirmaciones de salud porque la normativa europea es estricta al respecto.
El envoltorio individual protege la flor de la humedad y de los olores del entorno, y permite presentar la bolsita en el plato sin manipularla.
Cien bolsitas cubren semanas de servicio en un bar donde las infusiones sean petición secundaria, y meses en una oficina o una consulta.
Conserva la caja cerrada y en seco, apartada de productos con olor fuerte, porque la flor seca capta aromas ambientales con mucha facilidad.
La planta es la Matricaria chamomilla, de la familia de las margaritas, y lo que se infusiona son sus flores secas, no las hojas ni el tallo.
De ahí procede su aroma característico, con una nota que muchos describen como a manzana y que explica el nombre que recibe la planta en castellano.
Cien bolsitas cubren semanas de servicio en un bar donde las infusiones sean petición secundaria, y meses enteros en una oficina o una consulta.
La infusión que no puede faltar: cómo servir bien la manzanilla Pompadour
Hay una diferencia importante entre infusionar flores y infusionar hojas, y explica por qué la manzanilla se prepara distinto al té. La flor es más delicada y libera sus compuestos con rapidez, así que no necesita agua tan caliente ni tiempos tan largos.
Con agua a punto de hervir y entre tres y cinco minutos, la infusión alcanza su punto. Más allá de ese tiempo empieza a aparecer un amargor de fondo que la manzanilla bien hecha no tiene.
Ese es el error más común en hostelería, junto con servir la taza con la bolsita dentro y sin plato donde dejarla. El cliente no puede retirarla en el momento adecuado y acaba bebiendo una infusión pasada.
Presentar el agua en tetera aparte, con la bolsita todavía envuelta, resuelve ambos problemas y transmite un cuidado que cuesta cero euros.
Sobre la planta, conviene distinguir la manzanilla común de la manzanilla romana y de la llamada manzanilla amarga o dulce, que son variedades y preparaciones distintas con perfiles diferentes. La que se sirve habitualmente en España es la común, de sabor suave.
Existe también una confusión frecuente con la manzanilla de Sanlúcar, que no es una infusión sino un vino generoso andaluz. El nombre compartido genera equívocos en cartas mal redactadas.
En cuanto al uso tradicional, la manzanilla está entre las plantas con más recorrido histórico en la farmacopea popular europea. Dicho eso, la normativa europea de declaraciones de propiedades saludables no permite atribuirle efectos concretos en el etiquetado ni en la venta.
Lo que sí puede afirmarse sin problema es que forma parte de una costumbre muy asentada, que no contiene cafeína y que su sabor suave la hace adecuada para cualquier momento del día.
Sobre el almacenaje, la flor seca es extraordinariamente porosa y capta olores del entorno incluso a través del envoltorio individual cuando la exposición se prolonga. Guardar la caja junto a especias, café molido o productos de limpieza acaba notándose en la taza.
Para un establecimiento, tener manzanilla en condiciones cubre la petición de infusión más habitual con una sola referencia. Añadir poleo menta y té negro completa prácticamente todo lo que llega a una barra sin complicar el almacén.
La caja se sirve en su embalaje original con lote y fecha de consumo preferente marcados.
Existe además una confusión frecuente con la manzanilla de Sanlúcar, que no es una infusión sino un vino generoso andaluz. El nombre compartido genera equívocos en cartas mal redactadas y en pedidos por teléfono.