Té Classic Pompadour 100 Bolsitas Especial Hosteleria (Envueltas)
Caja de 100 bolsitas de Té Classic Pompadour para hostelería
El Té Classic Pompadour 100 Bolsitas Especial Hosteleria son el formato profesional del té negro de la marca, con cada bolsita envuelta individualmente en sobre de papel.
El envoltorio individual es lo que distingue el formato de hostelería del doméstico, y no es un detalle menor. Protege la bolsita de la humedad y de los olores del entorno, y permite presentarla en el plato junto a la taza sin manipularla.
En un local, ese sobre cumple además una función de comunicación: lleva la marca a la vista del cliente y transmite que se le sirve un producto identificable en lugar de un té anónimo.
El Classic es un té negro de mezcla, el registro estándar que se espera al pedir un té sin especificar. Infusión de color ámbar, cuerpo medio y astringencia moderada, que admite bien la leche y el limón.
Pompadour lleva más de un siglo en el mercado europeo y es una de las marcas con mayor reconocimiento en el canal de hostelería español, lo que evita cualquier explicación al cliente.
Cien bolsitas cubren semanas de servicio en un bar donde el té es una petición secundaria frente al café, y meses en una oficina.
Para un local, tener té en condiciones resuelve una petición que llega a diario y que muchos establecimientos despachan con una bolsita suelta de calidad dudosa.
La preparación correcta importa más de lo que suele creerse: agua a punto de hervir, entre tres y cinco minutos de infusión y retirar la bolsita. Dejarla dentro es el error más común y lo que provoca esa astringencia áspera que arruina la taza.
Conserva la caja cerrada, en lugar seco y alejada de productos con olor fuerte, porque el té capta aromas ambientales con mucha facilidad.
Pompadour lleva más de un siglo en el mercado europeo y es una de las marcas con mayor reconocimiento en el canal de hostelería español, lo que evita cualquier explicación al cliente.
Cien bolsitas cubren semanas de servicio en un bar donde el té es una petición secundaria frente al café, y meses enteros en una oficina.
La temperatura del agua es el otro punto crítico. Un té negro necesita agua prácticamente hirviendo para extraer bien, y servirlo con el agua de la máquina de café, que sale bastante por debajo, produce una infusión pálida por mucho tiempo que se deje reposar.
El Classic es un té negro de mezcla, el registro estándar que se espera al pedir un té sin especificar: infusión de color ámbar, cuerpo medio y astringencia moderada.
Servir bien un té: lo que conviene saber del Té Classic Pompadour
El té es probablemente la bebida peor servida en la hostelería española, y no por falta de calidad del producto sino por desconocimiento del procedimiento. La mayoría de los errores se concentran en tres puntos que cuestan cero euros corregir.
El primero es la temperatura del agua. Un té negro necesita agua prácticamente hirviendo, entre noventa y cinco y cien grados, para extraer correctamente. Servirlo con agua de la máquina de café, que sale bastante por debajo, produce una infusión pálida y sin cuerpo por mucho tiempo que se deje la bolsita.
El segundo es el tiempo. Entre tres y cinco minutos es el rango correcto para un té negro. Menos deja la taza aguada; más extrae taninos en exceso y aparece esa aspereza que hace que mucha gente crea que no le gusta el té cuando lo que no le gusta es el té mal hecho.
El tercero, y el más habitual, es dejar la bolsita dentro. Una vez alcanzado el punto hay que retirarla, porque la extracción continúa y la bebida se vuelve progresivamente más amarga. Servir la taza con la bolsita dentro y sin plato donde depositarla obliga al cliente a improvisar, y suele acabar dejándola.
Un cuarto detalle que marca la diferencia sin coste: presentar el agua en una tetera o jarra aparte, con la bolsita todavía envuelta. Permite al cliente decidir su punto y transmite un cuidado que la taza con la bolsita ya metida no da.
Sobre la mezcla, un té negro Classic combina hojas de distintos orígenes para lograr un perfil constante. No busca la personalidad de un origen único sino la fiabilidad de saber siempre igual, que es exactamente lo que necesita un establecimiento.
Admite leche y limón, aunque no juntos: el ácido del limón corta la leche. Es una obviedad que conviene tener presente cuando se sirven ambos en el plato por defecto.
En cuanto a la conservación, el té es especialmente sensible a los olores ambientales porque la hoja seca es muy porosa. El sobre individual protege bien, pero conviene no almacenar la caja junto a especias, productos de limpieza o café molido a granel, que son los tres sospechosos habituales en una cocina.
Sobre el consumo, en un bar español medio el té representa una fracción pequeña de las bebidas calientes servidas, con más peso en zonas turísticas y en establecimientos con público internacional. Merece la pena medir la rotación real antes de decidir el volumen de compra.
Sobre el consumo, en un bar español medio el té representa una fracción pequeña de las bebidas calientes servidas, con más peso en zonas turísticas y en establecimientos con público internacional. Merece la pena medir la rotación real antes de decidir el volumen de compra.
Dentro de la gama de hostelería de la marca conviven la manzanilla y el poleo menta, con el mismo formato envuelto y el mismo planteamiento. Tener las tres cubre prácticamente todas las peticiones de infusión que llegan a una barra sin complicar el almacén.
El envase de origen llega sin abrir, con el lote y la fecha de consumo preferente impresos en el cartón.
Comentarios (0)
Su agradecimiento a la reseña no pudo ser enviado
Reportar comentario
Reporte enviado
Su reporte no pudo ser enviado