Illy Descafeinado E.S.E. 44mm 200 pods
Caja de 200 monodosis de Illy Descafeinado E.S.E.
El descafeinado en formato E.S.E. resuelve una carencia habitual en hostelería: poder servirlo con la misma máquina, la misma crema y el mismo aspecto que el café normal.
La alternativa más extendida en establecimientos pequeños sigue siendo el sobre soluble, que el cliente percibe de inmediato como un producto de segunda.
Con un pod, la bebida sale de la misma máquina y con la misma presentación, sin que quien la recibe pueda distinguirla salvo por el sabor.
Esa diferencia importa porque el descafeinado no es una petición marginal: ronda entre el diez y el veinte por ciento de los cafés en un bar español medio.
El descafeinado se hace siempre sobre el café verde, antes del tueste, de modo que el grano llega al tostadero sin cafeína y se tuesta como cualquier otro.
Eso permite mantener el perfil de la casa, que en este caso parte de una mezcla de nueve orígenes de arábica común a todo el catálogo.
La normativa europea exige retirar más del noventa y siete por ciento de la cafeína para usar la denominación, lo que deja un residuo del orden de tres o cuatro miligramos por taza.
Para situarlo, un té negro aporta entre cuarenta y setenta, así que un descafeinado deja bastante menos que una infusión de té.
Doscientos pods cubren varias semanas o meses según la frecuencia de petición, con la ventaja de que el papel filtro va directo al compost.
Conserva las cajas en lugar seco, porque el papel es más sensible a la humedad ambiental que una cápsula sellada.
Esa diferencia importa porque el descafeinado no es una petición marginal: ronda entre el diez y el veinte por ciento de los cafés servidos en un bar español medio.
El porcentaje sube de forma notable en establecimientos con público mayor o en zonas sanitarias, donde puede llegar a suponer un tercio del total.
Doscientos pods cubren varias semanas o meses según la frecuencia de petición, con la ventaja añadida de que el papel filtro va directo al compost.
Servir descafeinado sin bajar el nivel: el Illy Descafeinado E.S.E.
Hay una jerarquía implícita en cómo se sirve el descafeinado en España que perjudica al producto sin motivo. En muchos locales, pedir descafeinado equivale a recibir un sobre soluble en una taza con agua caliente, mientras el café normal sale de la máquina con su crema.
El cliente registra esa diferencia de inmediato, aunque no la comente. Y como el descafeinado lo piden con frecuencia personas que lo hacen por indicación médica y no por gusto, la sensación de estar recibiendo algo inferior resulta especialmente incómoda.
Servirlo con la misma máquina y la misma presentación corrige ese desequilibrio sin coste operativo, porque el pod se usa exactamente igual que cualquier otro.
Sobre el proceso de descafeinado, conviene conocerlo porque despeja bastantes dudas. El método más extendido emplea dióxido de carbono a alta presión, en un estado intermedio entre líquido y gas, que arrastra selectivamente las moléculas de cafeína dejando en su sitio los compuestos aromáticos.
Ese cambio técnico es la razón por la que un descafeinado actual bien elaborado se distingue con dificultad de su equivalente con cafeína, especialmente en un tueste medio.
Sobre quién lo consume, el perfil es más amplio de lo que suele suponerse. Además de quien lo reserva para la tarde, hay personas con hipertensión, con arritmias, con trastornos de ansiedad o con reflujo, y quienes lo evitan por embarazo o por indicación médica.
Para todas ellas el descafeinado no es una alternativa ocasional sino su único café, y por eso tratarlo como categoría de segunda tiene poco sentido comercial.
En cuanto al formato, doscientos pods es una cantidad amplia para un producto de rotación menor que el café normal. Conviene comprobar la fecha de consumo preferente al recibir el pedido y almacenar en seco, porque el papel filtro sufre con la humedad más que una cápsula hermética.
La ventaja del formato compensa esa fragilidad: el residuo es papel y café, sin plásticos ni metales que separar, y el estándar abierto permite cambiar de proveedor sin cambiar de máquina.
La caja llega en su embalaje de origen, con la trazabilidad de lote y la caducidad impresas.
Un detalle operativo que facilita el servicio: al ser un pod y no café molido, no hace falta un segundo molinillo ni purgar la cámara entre un café y otro. Ese es precisamente el obstáculo que impide a muchos locales con máquina de brazo ofrecer descafeinado en condiciones.