Vasos de carton 8 oz 240 Ml caja 1000 unidades
Caja de 1000 vasos de cartón de 8 onzas
Las ocho onzas equivalen a doscientos cuarenta mililitros, el formato más grande del servicio habitual de café caliente antes de entrar en el terreno de las bebidas de vaso alto.
Es la medida que corresponde a un café con leche generoso, un capuchino grande o cualquier bebida donde el volumen forme parte de la propuesta.
El llenado práctico ronda el ochenta por ciento de la capacidad nominal, porque un vaso lleno al borde se derrama al colocar la tapa y al transportarlo.
Eso deja unos ciento noventa mililitros útiles, cantidad que encaja con las bebidas lácteas de tamaño grande.
El cartón para bebidas calientes lleva un recubrimiento interior que impide que el líquido lo reblandezca, generalmente de polietileno o de un material de base vegetal.
Ese recubrimiento es lo que determina si el vaso es reciclable en la corriente de papel o si necesita tratamiento específico, así que conviene revisar la ficha técnica.
Frente al vaso de plástico, el cartón tiene mejor comportamiento térmico: aísla más y permite sujetarlo sin manga en bebidas a temperatura de servicio.
Mil unidades es el formato de reposición estándar en hostelería y el que consigue el precio por vaso más ajustado.
Antes de pedir conviene comprobar la compatibilidad con la tapa que ya se tenga, porque el diámetro de boca varía entre formatos y fabricantes.
Conserva la caja cerrada en lugar seco y sobre estantería, porque el cartón absorbe humedad ambiental y los vasos pueden perder rigidez.
Frente al vaso de plástico, el cartón tiene mejor comportamiento térmico: aísla más y permite sujetarlo sin manga en bebidas a temperatura de servicio normal.
Cartón y recubrimiento: qué mirar en un vaso para bebidas calientes
Un vaso de cartón no es solo cartón. Lleva una barrera interior que impide que el líquido penetre en la fibra, y ese componente determina buena parte de las propiedades del producto, incluida su gestión como residuo.
El recubrimiento tradicional es una película de polietileno, un plástico que cumple perfectamente su función pero que complica el reciclaje, porque hay que separarlo de la fibra en planta mediante procesos específicos.
Las alternativas de base vegetal, como el ácido poliláctico, resuelven parte del problema y permiten en algunos casos el compostaje industrial, aunque no siempre el doméstico. La diferencia entre ambos no es menor a efectos de lo que se puede afirmar al cliente.
Conviene revisar la ficha técnica antes de hacer declaraciones ambientales en el local, porque las afirmaciones sin respaldo son fáciles de comprobar y generan más perjuicio que beneficio.
Sobre el comportamiento térmico, el cartón tiene una ventaja clara frente al plástico rígido: aísla mejor. La fibra contiene aire y transmite el calor con más lentitud, lo que permite sujetar el vaso sin manga a temperaturas de servicio normales.
Esa característica ahorra un consumible en muchos casos, y en establecimientos con volumen alto la manga de cartón representa un coste que se suma vaso a vaso.
En cuanto al dimensionado, las ocho onzas son el techo del café caliente convencional. Por encima se entra en el terreno de las bebidas de vaso alto, con proporciones de leche que ya no corresponden al servicio español habitual.
Para una barra española, la combinación práctica sigue siendo un formato pequeño para espresso y cortado y este tipo de vaso para las bebidas con leche. Con dos referencias se cubre todo sin desperdiciar capacidad.
La forma más segura de evitar el problema es pedir vasos y tapas al mismo proveedor. Mil vasos sin tapa compatible son mil vasos inservibles para servicio de calle.
La caja se sirve precintada de fábrica con la referencia y la cantidad indicadas.
Esa capacidad de aislamiento ahorra un consumible en muchos casos. La manga de cartón representa un coste que se suma vaso a vaso, y en establecimientos con volumen alto la diferencia a final de mes es apreciable.