Café Mocha Dolce Gusto 3 cajas de 8 servicios

Precio: 10,86 €
Impuestos excluidos

Pack de 3 cajas de Café Mocha Dolce Gusto con 24 servicios

El Café Mocha Dolce Gusto 3 cajas de 8 servicios combina café y chocolate en la misma bebida, la receta que en las cafeterías se conoce como mocaccino y que ocupa el terreno intermedio entre el capuchino y el chocolate a la taza.

Es una receta de dos cápsulas: una aporta la base láctea y de cacao, y la otra el café. Cada caja da ocho servicios completos, de modo que las tres suman veinticuatro bebidas.

Conviene tenerlo claro al comparar precios dentro del catálogo. Un pack de tres cajas de café con leche da cuarenta y ocho tazas; este da veinticuatro, porque cada bebida consume dos unidades.

No es una merma sino la condición para conseguir la textura. La capa de espuma que caracteriza a esta bebida requiere una extracción dedicada, y eso es lo que aporta la segunda cápsula.

El orden importa: primero la cápsula de leche y cacao, que forma la base cremosa, y después la de café, que la atraviesa. Al revés funciona igual en sabor pero se pierden las capas.

En taza el resultado es dulce y goloso, con el chocolate por delante y el café aportando un fondo tostado que evita que la bebida resulte empalagosa.

Es la referencia que suele elegir quien quiere café pero le gusta el dulce, y funciona muy bien como bebida de tarde más que de desayuno.

Compatible con toda la gama del sistema Nescafé Dolce Gusto. En los modelos automáticos, cada cápsula lleva su propio código y la máquina aplica el volumen correcto a cada una.

Veinticuatro servicios dan para unas tres semanas a uno diario, o varios meses si es una bebida ocasional de fin de semana.

La combinación de café y cacao tiene más lógica de la que parece. Ambos comparten familias aromáticas: las notas tostadas y ciertos compuestos que se desarrollan durante el tueste son comunes, y por eso funcionan juntos en lugar de estorbarse.

Dentro del catálogo ocupa un espacio propio entre el chococino, que es cacao sin café, y el capuchino, que es café con leche espumada. Quien quiera chocolate sin cafeína debe ir al primero, y quien quiera café con espuma pero sin dulzor, al segundo.

El recipiente condiciona el resultado: esta bebida pide una taza ancha de unos doscientos mililitros para que la espuma se asiente y se aprecien las capas. En una taza estrecha queda comprimida o desborda.

Guarda las cajas cerradas y en seco: las cápsulas con contenido lácteo y cacao toleran peor el calor que las de café solo.

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Café y chocolate en la misma taza: el Café Mocha Dolce Gusto

La combinación de café y cacao tiene más lógica gastronómica de la que parece. Ambos comparten familias aromáticas: las notas tostadas, el amargor y ciertos compuestos que se desarrollan durante el tueste son comunes a los dos productos. Por eso funcionan juntos en lugar de estorbarse, cosa que no ocurre con muchas otras mezclas de sabores.

El origen del nombre está en el puerto yemení de Moca, que durante siglos fue el principal punto de salida del café hacia Europa. Los cafés de esa procedencia tenían notas achocolatadas naturales, y de ahí que con el tiempo el término pasara a designar la mezcla de café y chocolate.

Dentro del catálogo, esta referencia ocupa un espacio propio entre el chococino, que es cacao sin café, y el capuchino, que es café con leche espumada. Quien quiera chocolate sin cafeína debe ir al primero; quien quiera café con espuma pero sin dulzor, al segundo.

Sobre los ajustes, la receta admite retoques que cambian bastante el resultado. Alargar la cápsula de cacao da una bebida más voluminosa y más dulce, mientras que acortarla deja el café más presente. Es la variedad del catálogo donde el equilibrio entre los dos componentes admite más margen.

La taza adecuada influye más de lo que se supone. Al ser una bebida de volumen medio-alto con espuma, necesita una taza ancha de alrededor de doscientos mililitros. En una taza estrecha, la espuma desborda o queda comprimida y se pierde la separación de capas.

Un apunte de mantenimiento propio de las variedades con cacao: el azúcar deja un residuo pegajoso en el portacápsulas que el café solo no genera. Si el siguiente en usar la máquina se prepara un espresso, ese resto dulce se nota en la taza. Un ciclo de agua caliente sin cápsula después de preparar un mocha lo resuelve en diez segundos.

Esa costumbre marca bastante diferencia en casas donde se alternan bebidas dulces y café solo en la misma cafetera, que es el escenario habitual cuando hay niños o cuando conviven gustos distintos.

Sobre la conservación, las cápsulas que contienen leche y cacao en polvo son las más sensibles al calor de todo el catálogo del sistema. Un armario a temperatura ambiente es suficiente, pero conviene evitar dejarlas encima de la propia cafetera, que acumula calor residual durante horas, o en un coche aparcado al sol.

Sobre el rendimiento, cada caja da ocho servicios completos y las tres suman veinticuatro bebidas. Comparar este pack con uno de café con leche del mismo número de cajas induce a error: aquel da cuarenta y ocho tazas y este veinticuatro, porque cada bebida consume dos cápsulas.

El origen del nombre está en el puerto yemení de Moca, durante siglos el principal punto de salida del café hacia Europa. Los cafés de esa procedencia tenían notas achocolatadas naturales, y con el tiempo el término pasó a designar la mezcla de café y chocolate.

Las tres cajas llegan en su embalaje original con lote y fecha de consumo preferente impresos.

  • Marca
  • Referencia
    12534489X18
  • ean13
    7613032349530

  • Sabores
    Sin lactosa

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